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Mostrando entradas de octubre, 2010

Sumemos nuestras gotas al mar.

Unas tras otras, las gotas van cayendo. Nada parece transformarse. El goteo es casi imperceptible. El cansancio y la desolación dicen presente. El paisaje desértico de esperanzas crea la falsa ilusión de que nada va a cambiar. El vacío interior se agiganta. Las gotas siguen cayendo, expanden su vibración. La mente sostiene que todo está perdido. El corazón no se deja engañar, escucha cómo las gotas continúan brotando y ríe de felicidad. Su sabiduría le anuncia que el río está emergiendo. Libere sus compuertas. Ayude a que el agua corra. Sume para que el río de la conciencia espiritual irrumpa en todo su esplendor. Las gotas son todas aquellas cosas que nos ayudan a ser más humanos y nos permiten armonizar con la existencia. Los buenos actos son gotas. Las caricias son gotas. Los pensamientos positivos son gotas. Los abrazos, las palabras de aliento, los rostros felices. Gotas... Las acciones conscientes, las oraciones, las meditaciones, la ayuda desinteresada, los gestos de sensibilida…

Aprenderás...

Después de algún tiempo aprenderás la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni los regalos son promesas..

Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles. Aprenderás que es uno mismo quien debe cultivar su propio jardín y decorar su alma, en vez de esperar que alguien le traiga flores.

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer y no con la tristeza de un niño y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro…

Por ser Tú, Yo Soy.

Como luz de alba, llegas tú...
mi corazón, descubres.
En tu existencia puedo ver,
que, por siempre, estarás.

Es por eso que mis labios, hoy,
hablan a tu oído para así, decirte...
"te amo y jamás podrá existir
otro ser que me haga ver la realidad".


Como agua cristalina tú,
entraste a mí, como la luz del día
me iluminaste,
me despertaste.

Es aquí, por ti y para ti,
que yo estoy, amor, mi
canción de día y noche.
Soledad eterna y celestial,
mi remanso de alegría y paz.

Por ti vivo y Soy Quien Soy,
por ti escribo,
por ti yo, existo...
delicada flor,
brillante fulgor.
Por estar en mí, doy las gracias a ti...

Hermosa llama que palpita aquí,
en mi pecho, derramando su hermosura,
destello en tres colores fértiles
que regalan pureza...
Proteges, das sabiduría y amor...
clave esencial en esta partitura...
las notas me invaden, gentiles
me llenan de grata ternura...

Por ti vivo y Soy Quien Soy,
por ti escribo,
por ti yo, existo...
delicada flor,
brillante fulgor.

Por ser TU, YO SOY.

Fragmento tomado de "Solitude"…

El Más Hermoso Color de la vida.

"No debes más que estar agradecida contigo misma y con todo lo que has alcanzado gracias a tu despertar y a tu firme perseverancia. Éste es el regalo que te has hecho, mi amada. Éste es el sendero que has decidido caminar. Esa eres tú, por siempre: grande, inocente, serena, amorosa, generosa e infantil. La amada niña de ojos negros, la que lleva dentro la más maravillosa sonrisa, aquella que nunca dejará de ser; la que alguna vez trepó a un árbol con la esperanza de ver su imagen reflejada en los ojos de quien más amaba; la que alguna vez cayó encima de la arena y cortó su suave piel para regalar a ese ser unas palabras de amor e ilusión; la que traviesamente metió su cabecita a las rejas de un barandal para saludarle y sonreírle, sin importar sentir dolor al escapar de ellas; la que descubrió su verdadera misión en la vida a través de la música de piano; la que creyó en mi poder en aquella ocasión y, dejando volar aquel globo  de forma de concha de mar, depositó en mis manos su …

Mientras el amor sea eterno IV...

Ha amanecido en Ciudad Nevada y, con la luz del sol, las grises nubes se han disipado. Las calles brillan intensamente gracias a la blanca nieve que ha quedado sobre el asfalto, marquesinas y todo lo que pudo haber tocado. Es un día que emana alegría, sin embargo parece que no para todos es así, ya que en el interior de la residencia Cisneros yace Vianney al punto de la desesperación; se ha encerrado en el baño para no ser molestada, así como para tratar de cumplir lo que le ha estado pasando por la mente desde hace ya varios días. Se encuentra realmente desconcertada, abrumada, desilusionada y aburrida por las constantes muestras de desprecio que su madre tiene para con ella. "Ya no lo soporto más... Ya no.": es lo que de sus labios brota, mientras llena con agua tibia la tina que la espera a su frente.       Vianney se ha quitado la ropa, quedando desnuda ante el espejo de cuerpo completo que yace a su costado. En el lugar no hay mota de frío, todo es cálido y recomfor…

Adivinanzas

“Sé intachable con tus palabras. Es el primer compromiso que debes adoptar si quieres ser libre y feliz, y si quieres trascender el nivel de existencia del infierno.” (Don Miguel Ruiz.)

¿Has tenido alguna vez la sensación de que todo el mundo miente, aunque no tenga ninguna razón para hacerlo? ¿Has adivinado alguna vez lo que alguien hacía en realidad, después de que te haya contado lo que él quería que creyeses que hacía? Desperdiciarás mucha energía intentando deducir la verdad. Y, por desgracia, una cosa es cierta: se cuentan muchas mentiras con la intención de evitar hacer daño a los demás con la verdad. Pero la verdad te hará libre. Lo que quiere decir que las mentiras piadosas, aunque se digan para no hacer daño, nos esclavizan. Podemos echar la culpa a los demás y decir: “No lo entendería, le haría daño”. Pero si de algo podemos estar seguros es de que cuando elegimos “jugar a las adivinanzas”, los demás también lo harán con nosotros.

Piensa cuántas veces has utilizado…

Mientras el amor sea eterno III...

Los copos de nieve no dejan de caer sobre las solitarias calles de la callada ciudad, mientras en el interior de una pequeña iglesia yacen los feligreses adheridos a su fe, rezando apasionadamente el Rosario. En una de las bancas de madera, muy cercana al altar, yacen Chanel, Janeth y Vianney, ésta se encuentra dólida; piensa tristemente en lo que sólo una hora atrás paso al salir de su casa. Una tibia lágrima le resbala por la mejilla, haciéndola sentir sumamente avergonzada, es asi que no levanta la cara, evitando ser vista.       Al termino del rezo, la gente comienza a salir lentamente del lugar, dejando atrás a Janeth y a sus dos hijas.  —Hijas...—les dice con gran ilusión en la faz.—Lo que más deseo en este mundo es hacer de ustedes unas excelentes mujeres, quiero que sepan llevar un hogar, que sean buenas madres de familia, que sean complacientes con sus maridos... Eso es mi más grande deseo. —Mamá...—Vianney interrumpe a su madre con temor.—Yo quería decirte algo, mejor dich…

Mientras el amor sea eterno II...

Los grandes y frondosos árboles se llenan, cada vez más, de copos de nieve, así como las bellas flores y demás flora que vive en el amplio jardín de la residencia Cisneros, la cual yace completamente cerrada; la gran puerta de madera y los amplios ventanales que la resguardan sólo muestran silencio y soledad. Sin embargo, detrás de uno ellos se pueden apreciar las cortinas recogidas, así como la presencia de una delgada mujer. Ella es una jovencita de diecisiete años, algo tímida y retraída, ya que todo su mundo está dentro de esa casa y del colegio en el que estudia; esa es su diaria rutina. Vianney mira caer la gélida nieve a través del cristal de la ventana de su habitación; suspira hondamente, entretanto se pierde en la brillantez que ella le muestra; se encuentra triste como lo está el clima.
—Dios, ¿porqué mi vida será tan aburrida?—piensa, mientras deja de mirar hacia la ventana y camina a su cama para recostarse en ella. De pronto, alguien llama a su puerta con insistencia…

Mientras el amor sea eterno...

El día es gélido. La ciudad yace con un cielo gris que deja caer pequeños copos de nieve sobre las calles, colmandolas así de una brillante blancura. Sobre una de las principales avenidas se encuentra el Colegio del Sagrado Corazón, lugar donde se estudia el nivel preparatoria, y del cual se pueden escuchar  salir murmullos juveniles y femeninos desde las afueras de sus altos muros. Ahí, yacen dos jovenes varones,  Octavio Miranda  es de estatura media, atlético, tez blanca, pelo rubio y ojos profundamente azules, de personalidad alegre, romántica, tímida y sincera, mientras que Pablo Mireles es un chico alto, demasiado delgado, pelo castaño claro y ojos de un azul turquesa que no se puede ignorar. Ambos son jovenes de posición económica baja, estudian por las mañanas y trabajan por las tardes, sin embargo, y a pesar de su singular estilo de vida, no hay mota de tristeza en su faz ni en sus corazones.  —Oye, creo que esto no está bien... ¿Cómo piensas subir tan alto muro?—dice O…