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El hombre que no quería enamorar.

Bastaron solo tres palabras para romper su corazón... Jamás creyó que hablándole de esa manera ella iba a crear todo un mundo de caos en sus vidas. Él solo la miro partirse en dos, resquebrajarse como un manojo de ajos al ser tomados por dos manos rudas.  Ella, cayendo en sus rodillas, solamente grito... "Te odio... Jamás me habían ofendido tanto... Te di todo... Todo lo que tenía en mis manos, y tú... solo lo dejaste ir... ¿a eso le llamas amor?" Él la miro, cabizbajo... Sus labios no supieron que palabras usar... Lo único que brotaron de sus ojos fueron un par de lágrimas agridulces que le sellaron los labios. No sabía que decir, tampoco qué sentir. Lo único  que emanaba de él era una gran duda.  ¿A qué le llamaba amor esa mujer? ¿A que le llamaba ofensa? Si él lo único que había hecho era hacerla  feliz... Fue poco el tiempo, casi un instante... Pero, fue el más rico, el más puro.  ...

Un beso...

No es difícil...

¡Libérate!

¡Libérate de los que hablan detrás de tus espaldas! ¡Libérate de los que maman de tu savia mientras vierten veneno en tu flor! ¡Libérate de los que se hacen pasar por mariposas y no son más que murciélagos asesinos! ¡Libérate de los que te juran amor, y a la primer oportunidad te traicionan! ¡Libérate de los que, con llanto amargo, tratan de llamar tu atención! ¡Libérate de los que, con palabras de desconsuelo, atraen tu confianza! ¡Libérate de los que, con rostro demacrado, te juran haber encontrado, en ti, la luz! ¡Libérate de los que, con uñas y dientes, se clavan en tu piel, haciéndote esclavo de su pesadez! ¡Libérate de los que, con amenazas y blasfemias, se abrazan a tu corazón, haciéndote ceder! ¡Libérate, libérate, libérate! ¡No seas más su paño de lágrimas! ¡No seas más su brazo tibio ni su suave cama! ¡No seas más su corcel bravío, ni su alma brava! ¡No seas más participe de su veneno! ¡No seas más lágrima en sus ojos de reptil! ¡Libérate, libéra...

¡Insectos!

¿Dónde termina tu libertad y empieza la del otro? Ésta pregunta me ha estado rondando la cabeza.  Si bien estoy de acuerdo en la libertad de expresión, también soy defensora de la prudencia y la empatía.  Nadie debe excusarse en un: "así soy yo, acéptame", para dar a conocer un disgusto con palabras soeces o hirientes hacia su interlocutor (que bien puede tener una predilección por ese disgusto).  En la vida te encontrarás con un sinnúmero de gente con su propia manera de ver la vida, pero que no por ser diferentes deben ser imprudentes.  La empatía nos da la habilidad de ponernos en el lugar de la otra persona y pensar de manera analítica lo que se le va a responder si no estamos de acuerdo con su postura de una manera que no sea hiriente o dolosa.  Hay gente que entrega el corazón, que ofrece la mano en amistad, que de verdad daría todo por la felicidad de los otros; pero que, al encontrarse con depredadores sentimentales, pu...

Hambre.

Quiero comerte, ligera saciarme de tus formas, completa estremecerte con mis manos, serena lamerte con mis yemas, tan tersa suprimirme en tus orificios, húmeda saberme extinto en tu Todo, Nada ser un abismo de luz, oscura ser tu torrente de agua, clara y en el éxtasis de nuestros flujos, caliente seas en un grito,  libre. @esuegastellum

La cámara.

Es un lugar sombrío y frío, rodeado de maleza y humedad. Al parecer la luz no se atreve ni a mirar. Hay gente formada para entrar a través de la gruesa puerta de metal que encierra la pequeña cámara de cambio.  Están asustados, preocupados, afligidos y dolientes. ¿Qué hacemos aquí? ¿A qué hemos venido? Se preguntan entre ellos. Han perdido la noción del tiempo y la consciencia.  ¡Tontos! ¡Somos unos tontos!  Se gritan unos a otros.  Algunos quieren salir; regresar por donde entraron, pero es demasiado tarde. No hay vuelta atrás. Aquel que entra a ese lugar, no puede siquiera mirar atrás.  Es larga la fila que espera a entrar a la cámara, mientras una linea muy corta es la que sale por su costado.  Es extraño. La poca gente que sale de la cámara muestra una sonrisa en los labios, una satisfacción abrumadora. Algunos lloran de alegría, otro simplemente callan y gozan.  ¿Qué pasa ahí dentro que todos salen colmados de emot...