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Crísem


Todos somos artistas porque somos parte de la Creación Divina.

Cada uno de nosotros llevamos un color inmerso en el alma; lamentablemente nuestra visión y la capacidad de percibirlo se distorciona y mancha porque dejamos a nuestro lienzo tan desprotegido que poco a poco pierde el color original ante lo físico. Sin embargo, podemos a ese color proteger, y así dejarlo intacto desde el momento en el que así lo decidamos.

¿De qué color has escogido tu esencia... de qué color deseas que tu vida sea? Si no te gusta el color de tu vida, toma las herramientas necesarias para pintarla del color que te apetezca... ¿Rosa, blanco, azul, amarillo, naranja? ¿Qué color te hace feliz? Pinta tu visión... tu alma, tu vida...
...pinta tu sonrisa...

...pinta y pinta y no lo dejes de hacer... y si algo pasa
que manche tu lienzo, sin descanso vuelve y píntalo... una pasada, dos, tres , cuatro, las que sean necesarias para igualar el color con el resto... pinta... y si te genera llanto, llora... risa, ríe.

Si bien es cierto que la vida está llena de colores que nos llenan de felicidad y alegría, o de amargura y llanto, debes ser capaz de descubrir tu color.... ¿Ya lo has hecho? ¿Sabías que tu Divina Presencia guarda un color único que sólo descubrirás si haces las cosas por y para amar? ¿Cómo llamarás a ese color... cómo le bautizarás? El mío es Crisem... ¿Qué nombre lleva el tuyo?
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Hambre.

Quiero comerte,
ligera saciarme de tus formas,
completa estremecerte con mis manos,
serena lamerte con mis yemas,
tan tersa suprimirme en tus orificios,
húmeda saberme extinto en tu Todo,
Nada ser un abismo de luz,
oscura ser tu torrente de agua,
clara y en el éxtasis de nuestros flujos,
caliente seas en un grito,
 libre.
@esuegastellum

Gracias.

Regresar a casa después de tanto tiempo en la vagancia.  Me encuentro satisfecha por lo descubierto, lo vivido, lo sentido y lo perdido. He cosechado conocimiento; mucha información que es de ayuda para mí. Eternamente agradecida estoy con los seres con quienes me topé y me he cruzado, esto continuará hasta que diga "basta". 


Vanidad... Lujuría.

¿Qué es una mujer sin la vanidad a cuestas?
Sin ella se desflora, se marchita, muere.

¿Qué es un hombre sin la lujuria atada al sexo? Sin ella, pasaría de largo ante la lozana belleza de una ramera. 
Estoy aturdido, perdido, cegado. Tu luz me enaltece, me atraviesa la mente. Me hace querer poseerte para borrarte del rostro  esa risa burlona que te aprisiona.
Te paseas, te regodeas, te sientes enorme. Mas, no te das cuenta del travieso informe que haces llegar a mi trastornada locura. 
Mis ojos te miran, te desnudan, te intuyen. Te quiero mía, ¿me oyes?
Y con palabras necias quiero enamorarte.
Te grito, te lloro, te imploro que me ames.
Tu vanidad me exalta, me aturde, me carcome. Me atrae tu aroma, ¿o acaso tu imagen? Mis lascivos ojos me pierden en deseos, en quimeras rancias que solo muestran la vacuidad de este absurdo. 
Te quiero para mí, y en mi agonía te sueño, te palpo, te hago mía. Sin pena ni arrepentimiento,  solo con la lujuria que me abraza, me come, me amansa.
Te quiero,…