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Mostrando entradas de mayo, 2013

Zareni

Era un día...

Un día cualquiera...

El sol brillaba en lo alto... Me quejaba de ello. 

Así, llego ella... 

Una sonrisa. 
Desperté.
"¿Qué haces?", preguntó... 

Hice como que no la escuché, en realidad, me cohibió. Era tan pura, tan niña, que me desarmó.

Seguí esperando el autobús...

Era tarde, para mí... 
Para ella, tal vez no... 
Me miraba, sonreía... 


Yo callaba e imploraba por desaparecer.
Fue imposible evitar sentirme encendido... 

¿Quién era ella? ¿Porqué me miraba con tanto interés? 

Sus ojos cereza se clavaban en mí...
Tome una profunda inhalación... Comencé a sudar... 

Nervioso... ¿Porqué? 

Con el rabillo del ojo intenté mirarla... Ella seguía ahí...


Su piel extremadamente blanca dejaba entrever sus vasos sanguíneos... 

Su rostro, enrojecido por el sol, mostraba la sonrisa más bella... Sin embargo, en sus ojos cereza fue donde detuve mi atención... Brillaban cual rosa carmesí abierta al sol...

Deje de sentirme nervioso y, de pronto, el tiempo se detuvo... 

Eramos solo ella y yo...
Mis oído…

Tan sólo un minuto más...

De todos los días soleados, hoy que te has ido, hoy que te has marchado, el cielo ha decidido ponerse grisáceo y sin llorar, sin gritar con el viento, permanece oscura la tristeza en mi aliento.

¿Te has dormido?¿Te has ido? Dime a dónde puedo ir a buscarte, cómo encuentro paz en mi pecho, cómo lleno el hueco en mi interior, ese que me duele y me mata lentamente al ya no tenerte.

Tú, mi amiga, mi hermana, mi confidente, mi anhelo en la tristeza, mi alivio al sufrimiento, mi espera, mi entrega, mi alegría, mi serenidad... mamá... te me has ido y contigo te has llevado la mejor de mis infancias; verter mis lágrimas y esperar a ser por tus manos enjugadas, consciente de tu mudo adiós, quedo estática, inerte...desolada...

"No llores, mija, no llores; estoy bien, ya no hay agonía, mi alma reposa y mi cuerpo descansa como en mucho tiempo no lo hacía, desde que se me enfermó, porque así lo quizo Dios"... Serían las palabras que me dirías si ahora me estuvieses viendo, derramando lágrimas como una pequeña …

Mi hermana, la muerte.

"No, hermano mío...
No es un dolor recurrente
el que causa mi mano fría
en el centro de tu frente.

He caminado a tu lado,
día y noche te he acompañado.
Te he traído conmigo
desde que recuerdo
haber visto la luz a tu lado.

Se me dio Todo a cambio de Nada.
Soy lo más cercano a Su mano.
Por sobre mí no hay nada.
Su voluntad es, para mí, la ley.

Cargo con un papel de seda en las manos
con cada uno de los nombres que has poseído.

No, no te asustes, cariño.
Que mi frialdad no te colme de llanto.
Pues al verte cerrar los ojos
entenderás que todo lo que has vivido
no ha sido en vano.

Has presenciado alegrías,
has conocido tristezas,
te has aferrado a amores,
te han decepcionado quimeras.

Me has deseado en tus peores momentos,
me has temido al mirarme de cerca.
Le has rezado por no conocerme,
pero, en la profundidad de tu corazón,
sabes que no puedes vivir sin mi presencia.

Soy tu hermana,
aquella por todos temida.
No duermo, no como
ni conozco la vida.

Mi misión es una,
la más tierna y …

Enamorado.

¡Me encanta esa niña vestida de mujer!  ¡Me fascina!  ¡Me hace enloquecer!  ¡La quiero conmigo, no la puedo perder!
¡En sus ojos me he visto! ¡Me ha hecho entender que no hay nada más bello que ser de una mujer! ¡La intuyo, la siento, la he visto llorar! ¡Y a cada gota de lágrima me ha hecho sollozar! ¡La amo! ¡La quiero! ¡La deseo aquí! ¡Sin ella no vivo! ¡No puedo existir!

¿Enamorado? ¿Ilusionado? ¿Quién ha dicho que a un corazón masculino no le puede pasar? ¿Qué si la amo? ¡La adoro!
¡ESO NO LO PUEDO NEGAR!


Esu Emmanuel G.