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...No necesito...


"No necesito tocarte con las manos,

pues mi pensamiento ya te ha tocado el corazón,

aquel donde tu bella esencia brilla y a mí se ha mostrado como un bello y divino fulgor en la

oscuridad...


No necesito mirarte a través de las pupilas,

pues tu ser ha permitido a mi alma, vislumbrar el hermoso camino que lo divino ha pintado,

para a través de éste, caminar y contemplarte...


No necesito olerte a través de las fosas nasales,

pues allá afuera, en el roce del viento con la piel,

aquél que trae impregnado el aroma de las más bellas flores, las gardenias,

puedes tú llenar mi sangre de tu amor, a través de mis poros...


No necesito escuchar tu voz para saberte presente,

ya que Te Amo y Te escucho en cada una de las claves que componen a ésta melodia...."


E.G de "Solitude" por Paloma B.Ramírez.

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Hambre.

Quiero comerte,
ligera saciarme de tus formas,
completa estremecerte con mis manos,
serena lamerte con mis yemas,
tan tersa suprimirme en tus orificios,
húmeda saberme extinto en tu Todo,
Nada ser un abismo de luz,
oscura ser tu torrente de agua,
clara y en el éxtasis de nuestros flujos,
caliente seas en un grito,
 libre.
@esuegastellum

Gracias.

Regresar a casa después de tanto tiempo en la vagancia.  Me encuentro satisfecha por lo descubierto, lo vivido, lo sentido y lo perdido. He cosechado conocimiento; mucha información que es de ayuda para mí. Eternamente agradecida estoy con los seres con quienes me topé y me he cruzado, esto continuará hasta que diga "basta". 


Vanidad... Lujuría.

¿Qué es una mujer sin la vanidad a cuestas?
Sin ella se desflora, se marchita, muere.

¿Qué es un hombre sin la lujuria atada al sexo? Sin ella, pasaría de largo ante la lozana belleza de una ramera. 
Estoy aturdido, perdido, cegado. Tu luz me enaltece, me atraviesa la mente. Me hace querer poseerte para borrarte del rostro  esa risa burlona que te aprisiona.
Te paseas, te regodeas, te sientes enorme. Mas, no te das cuenta del travieso informe que haces llegar a mi trastornada locura. 
Mis ojos te miran, te desnudan, te intuyen. Te quiero mía, ¿me oyes?
Y con palabras necias quiero enamorarte.
Te grito, te lloro, te imploro que me ames.
Tu vanidad me exalta, me aturde, me carcome. Me atrae tu aroma, ¿o acaso tu imagen? Mis lascivos ojos me pierden en deseos, en quimeras rancias que solo muestran la vacuidad de este absurdo. 
Te quiero para mí, y en mi agonía te sueño, te palpo, te hago mía. Sin pena ni arrepentimiento,  solo con la lujuria que me abraza, me come, me amansa.
Te quiero,…