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Ojos Negros


¿Cuando fue que me perdi en tu mirar?

En ese negro que tu quieres ocultar y que, al mirarme, brilla sin cesar.

¿Cuando fue que mi corazon comenzo a necesitar de tus soplos, de tu ardiente luz, de tus insaciables logros?

No puedo negar lo que siento, contigo soy osado anhelo...
Olvido lo que he aprendido para solo entregarme al vacio que tu sonrisa me presta a cada latido.

Contigo es que me he vuelto poeta...
No escribo si tu no me necesitas...
Ocupo de tu aire para que mi mente viaje y en ella aparezcan las letras de tu arte...

Belleza celestial...

Canto otoñal... 

Roce sin tocar... 

Te has vuelto ya, parte importante en mi andar...
Sin ti no soy capaz de mirar, ni siquiera de imaginar en donde es que quiero estar...
Tu eres quien me dirige...

Soy tu barco y tu mi capitan.

Claudia V. Ramírez
Registrado en Safe Creative

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Hambre.

Quiero comerte,
ligera saciarme de tus formas,
completa estremecerte con mis manos,
serena lamerte con mis yemas,
tan tersa suprimirme en tus orificios,
húmeda saberme extinto en tu Todo,
Nada ser un abismo de luz,
oscura ser tu torrente de agua,
clara y en el éxtasis de nuestros flujos,
caliente seas en un grito,
 libre.
@esuegastellum

Gracias.

Regresar a casa después de tanto tiempo en la vagancia.  Me encuentro satisfecha por lo descubierto, lo vivido, lo sentido y lo perdido. He cosechado conocimiento; mucha información que es de ayuda para mí. Eternamente agradecida estoy con los seres con quienes me topé y me he cruzado, esto continuará hasta que diga "basta". 


Vanidad... Lujuría.

¿Qué es una mujer sin la vanidad a cuestas?
Sin ella se desflora, se marchita, muere.

¿Qué es un hombre sin la lujuria atada al sexo? Sin ella, pasaría de largo ante la lozana belleza de una ramera. 
Estoy aturdido, perdido, cegado. Tu luz me enaltece, me atraviesa la mente. Me hace querer poseerte para borrarte del rostro  esa risa burlona que te aprisiona.
Te paseas, te regodeas, te sientes enorme. Mas, no te das cuenta del travieso informe que haces llegar a mi trastornada locura. 
Mis ojos te miran, te desnudan, te intuyen. Te quiero mía, ¿me oyes?
Y con palabras necias quiero enamorarte.
Te grito, te lloro, te imploro que me ames.
Tu vanidad me exalta, me aturde, me carcome. Me atrae tu aroma, ¿o acaso tu imagen? Mis lascivos ojos me pierden en deseos, en quimeras rancias que solo muestran la vacuidad de este absurdo. 
Te quiero para mí, y en mi agonía te sueño, te palpo, te hago mía. Sin pena ni arrepentimiento,  solo con la lujuria que me abraza, me come, me amansa.
Te quiero,…