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Adivinanzas

“Sé intachable con tus palabras. Es el primer compromiso que debes adoptar si quieres ser libre y feliz, y si quieres trascender el nivel de existencia del infierno.” (Don Miguel Ruiz.)

¿Has tenido alguna vez la sensación de que todo el mundo miente, aunque no tenga ninguna razón para hacerlo? ¿Has adivinado alguna vez lo que alguien hacía en realidad, después de que te haya contado lo que él quería que creyeses que hacía? Desperdiciarás mucha energía intentando deducir la verdad. Y, por desgracia, una cosa es cierta: se cuentan muchas mentiras con la intención de evitar hacer daño a los demás con la verdad. Pero la verdad te hará libre. Lo que quiere decir que las mentiras piadosas, aunque se digan para no hacer daño, nos esclavizan. Podemos echar la culpa a los demás y decir: “No lo entendería, le haría daño”. Pero si de algo podemos estar seguros es de que cuando elegimos “jugar a las adivinanzas”, los demás también lo harán con nosotros.

Piensa cuántas veces has utilizado ese juego en tus relaciones con los demás. Si tienes valor para hacer algo verdaderamente interesante, empieza a decir la verdad, aunque te arriesgues a perder algo querido. No sólo no lo perderás, sino que, además, serás bendecido por la Verdad.
 
Meditación: Mi vida no es un juego de adivinanzas.

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Hambre.

Quiero comerte,
ligera saciarme de tus formas,
completa estremecerte con mis manos,
serena lamerte con mis yemas,
tan tersa suprimirme en tus orificios,
húmeda saberme extinto en tu Todo,
Nada ser un abismo de luz,
oscura ser tu torrente de agua,
clara y en el éxtasis de nuestros flujos,
caliente seas en un grito,
 libre.
@esuegastellum

Gracias.

Regresar a casa después de tanto tiempo en la vagancia.  Me encuentro satisfecha por lo descubierto, lo vivido, lo sentido y lo perdido. He cosechado conocimiento; mucha información que es de ayuda para mí. Eternamente agradecida estoy con los seres con quienes me topé y me he cruzado, esto continuará hasta que diga "basta". 


Vanidad... Lujuría.

¿Qué es una mujer sin la vanidad a cuestas?
Sin ella se desflora, se marchita, muere.

¿Qué es un hombre sin la lujuria atada al sexo? Sin ella, pasaría de largo ante la lozana belleza de una ramera. 
Estoy aturdido, perdido, cegado. Tu luz me enaltece, me atraviesa la mente. Me hace querer poseerte para borrarte del rostro  esa risa burlona que te aprisiona.
Te paseas, te regodeas, te sientes enorme. Mas, no te das cuenta del travieso informe que haces llegar a mi trastornada locura. 
Mis ojos te miran, te desnudan, te intuyen. Te quiero mía, ¿me oyes?
Y con palabras necias quiero enamorarte.
Te grito, te lloro, te imploro que me ames.
Tu vanidad me exalta, me aturde, me carcome. Me atrae tu aroma, ¿o acaso tu imagen? Mis lascivos ojos me pierden en deseos, en quimeras rancias que solo muestran la vacuidad de este absurdo. 
Te quiero para mí, y en mi agonía te sueño, te palpo, te hago mía. Sin pena ni arrepentimiento,  solo con la lujuria que me abraza, me come, me amansa.
Te quiero,…