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No está en el cielo.

 El camino no está en el cielo.
El camino está en tu corazón. 
     Mira hacia dentro. Observa cuánta envidia, cuánta ira, cuántos deseos lujuriosos bullen allí. ¡Obsérvalo únicamente!
     Esta es la mayor aportación de Buda. Él ha dicho y demostrado más allá de la duda, pues ha funcionado en miles de personas, que es suficiente con observar a fondo cualquier cosa que haya mal en ti; no necesitas hacer nada más. Con solo ser consciente de ellos desaparece. Desaparece igual que lo hace la oscuridad cuando enciendes la luz en una habitación.
     Pon atención, mantente despierto. Entonces podrás ver que todo va y viene, todo llega y todo pasa. La vida es un flujo. La consciencia es lo único que es inamovible, que es eterno. Alcanzarla es libertad. Llegar a ella es el objetivo de la vida.
    ¡No mires hacia arriba! Cuando rezas, miras hacia arriba como si Dios estuviera allí. Buda dice: Mira hacia dentro, porque Dios está allí.

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Hambre.

Quiero comerte,
ligera saciarme de tus formas,
completa estremecerte con mis manos,
serena lamerte con mis yemas,
tan tersa suprimirme en tus orificios,
húmeda saberme extinto en tu Todo,
Nada ser un abismo de luz,
oscura ser tu torrente de agua,
clara y en el éxtasis de nuestros flujos,
caliente seas en un grito,
 libre.
@esuegastellum

Vanidad... Lujuría.

¿Qué es una mujer sin la vanidad a cuestas?
Sin ella se desflora, se marchita, muere.

¿Qué es un hombre sin la lujuria atada al sexo? Sin ella, pasaría de largo ante la lozana belleza de una ramera. 
Estoy aturdido, perdido, cegado. Tu luz me enaltece, me atraviesa la mente. Me hace querer poseerte para borrarte del rostro  esa risa burlona que te aprisiona.
Te paseas, te regodeas, te sientes enorme. Mas, no te das cuenta del travieso informe que haces llegar a mi trastornada locura. 
Mis ojos te miran, te desnudan, te intuyen. Te quiero mía, ¿me oyes?
Y con palabras necias quiero enamorarte.
Te grito, te lloro, te imploro que me ames.
Tu vanidad me exalta, me aturde, me carcome. Me atrae tu aroma, ¿o acaso tu imagen? Mis lascivos ojos me pierden en deseos, en quimeras rancias que solo muestran la vacuidad de este absurdo. 
Te quiero para mí, y en mi agonía te sueño, te palpo, te hago mía. Sin pena ni arrepentimiento,  solo con la lujuria que me abraza, me come, me amansa.
Te quiero,…

Gracias.

Regresar a casa después de tanto tiempo en la vagancia.  Me encuentro satisfecha por lo descubierto, lo vivido, lo sentido y lo perdido. He cosechado conocimiento; mucha información que es de ayuda para mí. Eternamente agradecida estoy con los seres con quienes me topé y me he cruzado, esto continuará hasta que diga "basta".