Ir al contenido principal

Guardar la fila para pagar.


¿Qué ocurriría si la persona que tenemos al lado es un auténtico ángel?

     Todos sabemos lo que pasa cuando vamos a comprar a una tienda. Guardamos la fila para pagar la comida que hemos comprado, rodeados de chicles, caramelos, comida llena de grasa, revistas “femeninas”,  periódicos y todo tipo de tentaciones que no necesitamos. Pero, detrás de nosotros esperan otras personas: gente triste, gente alegre, la mayoría nerviosos, padres con niños, personas solas, viejos y jóvenes. Y todos sabemos lo molesto que es encontrarse con personas que atascan la fila, porque discute un precio o paga con tarjeta. Sin embargo, no falta alguien que nos sorprende con una sonrisa. ¿Es que no recordamos lo bien que nos sienta ese gesto cuando estamos impacientes porque tenemos prisa? La amabilidad tiene poder para superar las situaciones difíciles y siempre que se nos invita a relajarnos y a establecer un momento de comunicación amable con alguien es que hay un ángel presente.

     La próxima vez que guardes fila, mira a tu alrededor y luego observa tus propios gestos. ¿Te sientes conectado con la gente que te rodea o aislado de ella? Imagina que todas las personas que ves reciben el amor y la protección de los ángeles. ¿Te parecen distintos ahora?

Astrea, AngelReiki

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hambre.

Quiero comerte,
ligera saciarme de tus formas,
completa estremecerte con mis manos,
serena lamerte con mis yemas,
tan tersa suprimirme en tus orificios,
húmeda saberme extinto en tu Todo,
Nada ser un abismo de luz,
oscura ser tu torrente de agua,
clara y en el éxtasis de nuestros flujos,
caliente seas en un grito,
 libre.
@esuegastellum

Vanidad... Lujuría.

¿Qué es una mujer sin la vanidad a cuestas?
Sin ella se desflora, se marchita, muere.

¿Qué es un hombre sin la lujuria atada al sexo? Sin ella, pasaría de largo ante la lozana belleza de una ramera. 
Estoy aturdido, perdido, cegado. Tu luz me enaltece, me atraviesa la mente. Me hace querer poseerte para borrarte del rostro  esa risa burlona que te aprisiona.
Te paseas, te regodeas, te sientes enorme. Mas, no te das cuenta del travieso informe que haces llegar a mi trastornada locura. 
Mis ojos te miran, te desnudan, te intuyen. Te quiero mía, ¿me oyes?
Y con palabras necias quiero enamorarte.
Te grito, te lloro, te imploro que me ames.
Tu vanidad me exalta, me aturde, me carcome. Me atrae tu aroma, ¿o acaso tu imagen? Mis lascivos ojos me pierden en deseos, en quimeras rancias que solo muestran la vacuidad de este absurdo. 
Te quiero para mí, y en mi agonía te sueño, te palpo, te hago mía. Sin pena ni arrepentimiento,  solo con la lujuria que me abraza, me come, me amansa.
Te quiero,…

Gracias.

Regresar a casa después de tanto tiempo en la vagancia.  Me encuentro satisfecha por lo descubierto, lo vivido, lo sentido y lo perdido. He cosechado conocimiento; mucha información que es de ayuda para mí. Eternamente agradecida estoy con los seres con quienes me topé y me he cruzado, esto continuará hasta que diga "basta".